Articulo de opinión, por José Manuel Quintana, PRESIDENTE IN SULAR DE CONTIGO FUERTEVENTURA
La política en Fuerteventura ha dejado de ser, hace mucho tiempo, una herramienta de transformación social para convertirse en un burdo tablero de supervivencia personal. Lo que vivimos hoy en nuestras instituciones no es gestión, es un espectáculo de sombras donde el interés general ha sido enterrado bajo toneladas de ambición desmedida y pactos de conveniencia que insultan la inteligencia del majorero.
Asistimos con estupor a la proliferación de coaliciones integradas por partidos que están, técnicamente, muertos. Siglas vacías, sin militancia real ni proyecto de isla, que solo reviven cada cuatro años como "frankensteins" electorales. No buscan mejorar la sanidad, ni resolver el eterno problema del agua, ni proteger nuestro paisaje; su única meta es el sillón. El poder por el poder. Se juntan los que ayer se insultaban, no por afinidad ideológica —que ya es una utopía en esta tierra—, sino por la aritmética necesaria para asegurar el sueldo público y la cuota de poder.
Este escenario es el caldo de cultivo ideal para el cáncer que corroe nuestras instituciones: el enchufismo. Fuerteventura se ha convertido en el reino del "dedazo", donde el carné del partido o la cercanía al líder de turno valen más que cualquier currículum. Se crean puestos de confianza como quien reparte caramelos en una cabalgata, pagados con el dinero de todos, para colocar a los que no caben en las listas o a los que guardan silencios cómplices. Es una bofetada a los miles de jóvenes formados de nuestra isla que ven cómo las puertas de la administración solo se abren con la llave del servilismo político.
Y de fondo, el rumor incesante de la corrupción. Una supuesta corrupción que ya no solo se intuye en los pasillos, sino que asoma el hocico en expedientes bajo sospecha, concesiones extrañas y una opacidad administrativa que asusta. Cuando las instituciones se gestionan como si fueran el cortijo privado de unos pocos, la transparencia desaparece y el dinero público se desvía por los sumideros del favor personal.
Fuerteventura no puede seguir siendo el rehén de esta casta de políticos supervivientes. No podemos permitir que el futuro de nuestros hijos se decida en cenas oscuras donde se reparten cargos antes siquiera de que se abran las urnas. La política debe volver a la calle, a la necesidad real, al servicio público. Mientras permitamos que los "muertos vivientes" sigan ocupando los sillones, la isla seguirá languideciendo entre el enchufismo y la sospecha. Ya es hora de abrir las ventanas y que entre aire fresco en unas instituciones que huelen a rancio.
𝐃𝐎𝐒 𝐅𝐌 𝐑𝐀𝐃𝐈𝐎 𝐍𝐎 𝐒𝐄 𝐇𝐀𝐂𝐄 𝐑𝐄𝐒𝐏𝐎𝐍𝐒𝐀𝐁𝐋𝐄 𝐃𝐄 𝐋𝐀𝐒 𝐎𝐏𝐈𝐍𝐈𝐎𝐍𝐄𝐒, 𝐕𝐀𝐋𝐎𝐑𝐀𝐂𝐈𝐎𝐍𝐄𝐒 𝐎 𝐀𝐅𝐈𝐑𝐌𝐀𝐂𝐈𝐎𝐍𝐄𝐒 𝐂𝐎𝐍𝐓𝐄𝐍𝐈𝐃𝐀𝐒 𝐄𝐍 𝐋𝐀 𝐏𝐑𝐄𝐒𝐄𝐍𝐓𝐄 𝐍𝐎𝐓𝐀 𝐃𝐄 𝐏𝐑𝐄𝐍𝐒𝐀, 𝐒𝐈𝐄𝐍𝐃𝐎 𝐄𝐒𝐓𝐀𝐒 𝐃𝐄 𝐄𝐗𝐂𝐋𝐔𝐒𝐈𝐕𝐀 𝐑𝐄𝐒𝐏𝐎𝐍𝐒𝐀𝐁𝐈𝐋𝐈𝐃𝐀𝐃 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐅𝐎𝐑𝐌𝐀𝐂𝐈𝐎́𝐍 𝐏𝐎𝐋𝐈́𝐓𝐈𝐂𝐀 𝐑𝐄𝐌𝐈𝐓𝐄𝐍𝐓𝐄.
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